Plataforma Canarias Libre de Transgénicos
¿Qué es la Ingeniería Genética?
Los genes contienen instrucciones para el desarrollo de todas las funciones y la estructura de un ser vivo: desde el color de los ojos hasta el número de pétalos de una flor, y las trasmiten de padres a hijos.
La ingeniería genética permite "cortar" y "pegar" genes y transferir a las plantas información genética de otras especies: virus, bacterias, peces, mariposas..., saltándose la barrera de las especies y consiguiendo combinaciones que nunca se darían en la Naturaleza.
Los genes no funcionan de forma aislada: trabajan en equipo, interactuando entre sí y con otros elementos genéticos y celulares.
La inserción de genes extraños en una planta puede provocar efectos imprevistos y no deseados, debido a que las técnicas actuales son muy inexactas y a que los genes no funcionan de forma aislada, sino que forman un complejo sistema puesto a punto a lo largo de millones de años de evolución.
Riesgos para el medio ambiente
Más del 80% de los cultivos manipulados genéticamente son tolerantes a herbicidas totales, que envenenan el medio y eliminan la vegetación que sirve de refugio a insectos, aves y multitud de especies silvestres en campos y linderos.
A raíz de la introducción de estos cultivos las malas hierbas resistentes han proliferado de forma alarmante, y los agricultores se ven obligados a recurrir a herbicidas cada vez más agresivos, algunos prohibidos en Europa por su toxicidad.
El resto de la superficie mundial de transgénicos la ocupan cultivos insecticidas. La siembra de millones de hectáreas de variedades que producen un insecticida durante todo el ciclo de cultivo es una amenaza para las especies beneficiosas, como las que polinizan las plantas o las que controlan a las plagas de forma natural.
También puede afectar a organismos del suelo (bacterias, hongos, gusanos...) imprescindibles para su fertilidad.
El maíz insecticida Bt176, daña a especies protegidas, como la mariposa monarca, y provoca una rápida aparición de plagas resistentes. En España se han autorizando otras variedades del mismo tipo sin estudios que demuestren su inocuidad.
Contaminación Genética
Se ha comprobado que los rasgos transgénicos pueden saltar a otros cultivos y a especies silvestres con mucha rapidez, diseminándose en el medio con consecuencias completamente imprevisibles. Dado que el polen puede viajar kilómetros, la contaminación genética se está convirtiendo en un auténtico problema para la agricultura convencional y ecológica.
En Canarias se contaminarían para siempre nuestras variedades locales de millos del país que han conservado nuestros antepasados y que están perfectamente adaptados a nuestras condiciones.
Riesgos para la salud
Las plantas tienen mecanismos naturales de defensa: la producción de toxinas y de sustancias que provocan alergias, entre otros. La ingeniería genética puede alterar el comportamiento normal de una planta, provocando la producción de mayores dosis de estas sustancias o de compuestos nuevos dañinos para la salud.
El aumento del volumen de agroquímicos utilizados en los cultivos transgénicos no es tampoco la mejor receta para mejorar la calidad de nuestros alimentos y conservar nuestro medio ambiente.
Por otra parte, en el proceso de manipulación genética se utilizan genes de resistencia a antibióticos que pueden contribuir a la proliferación de cepas microbianas resistentes, con grave riesgo para la salud pública.
La ingeniería genética se sirve además de bacterias y virus "mutilados", que son los encargados de introducir el material genético extraño, a modo de contrabando, en las células manipuladas. Estos microorganismos, diseñados expresamente para infectar a múltiples especies, pueden recombinarse con otros virus y dar lugar a nuevas enfermedades y plagas, provocando una auténtica pandemia.
No hay datos de riesgos porque no se buscan
Solamente se han publicado los resultados de 10 estudios "in vivo" de las consecuencias de los transgénicos sobre la salud y la calidad de algunos de los estudios es bastante deficiente. La mayor parte de los estudios sobre los efectos de los transgénicos los realizan las propias compañías que comercializan los transgénicos.
En algunos de los estudios independientes se detectaron trastornos que no han sido explicados adecuadamente.
¿Qué podemos hacer como consumidores?
En Europa los alimentos transgénicos autorizados son variedades de maíz, de soja y de colza y sus derivados (aceites, harinas, lecitinas…). La normativa de etiquetado actual obliga a los fabricantes a indicar que un alimento es "MODIFICADO GENETICAMENTE" siempre que contenga más de un 0'9% de cualquier producto derivado de cultivos transgénicos. Los productos de Agricultura Ecológica tienen garantía de no haber sido producidos mediante ingeniería genética.
==> Fíjate en el etiquetado y NO compres alimentos transgénicos.
==> Exige a la administración que vigile el cumplimiento de la normativa de etiquetado, y a las instituciones locales que garanticen una alimentación libre de transgénicos en comedores escolares, hospitales, geriátricos y otros servicios públicos.
==> Haz llegar tu preocupación a la industria de alimentos, escribiendo o llamando por teléfono a la dirección que suele figurar en los envases.
Y muéstrate interesado por productos libres de transgénicos en donde compres para que los comerciantes vean que vale la pena buscarlos.
Una mayoría de la población rechaza el uso de transgénicos en la alimentación y en los últimos años ha surgido un movimiento que reclama Zonas Libres de Transgénicos en todo el mundo.
A principios de 2006 más de 170 regiones europeas y 4.500 gobiernos o entidades locales se habían integrado en la Red Europea de Regiones Libres de Transgénicos, ejerciendo así su derecho soberano a proteger su economía, su medio ambiente y la salud de sus habitantes.
Desde la PLATAFORMA CANARIAS LIBRE DE TRANSGÉNICOS hemos iniciado una campaña de concienciación y denuncia de ilegalidades en el etiquetados de los alimentos para que nuestra población también sea libre en la elección de sus alimentos y en lo que nuestros agricultores cultiven.
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